Sinopsis
Tres mujeres israelíes, muy distintas entre sí, viven en Tel Aviv. Sus historias se entrecruzan en un particular retrato de un Israel moderno.
Batya, una mesera de catering, recoge a una niña abandonada en la playa. Batya trabaja para el casamiento de Keren, una novia joven que se queda encerrada en el baño y se quiebra la pierna tratando de salir, lo que arruina su romántica luna de miel en el Caribe.
Una de las invitadas es Joy, una mujer filipina que trabaja como cuidadora de ancianos, no habla hebreo, y que carga con la culpa de haber dejado a su hijo en su país.
A medida que estas tres mujeres toman separadamente su camino por la ciudad israelí más cosmopolita, se enfrentan a cuestiones relacionadas con la comunicación, el afecto y el destino, aunque por momentos se les hará difícil encontrar refugio en sus aguas tranquilas.
Medusas
Jellyfish
Una película de Etgar Keret y Shira Geffen
Ficha Artística
Sarah Adler (Batya), Nikol Leidman (niña), Gera Sandler (Michael), Noa Knoller (Keren), Ma-nenita De Latorre (Joy), Zharira Charifai (Malka)
Ficha Técnica
Dirección: Etgar Keret y Shira Geffen
Guión: Shira Geffen
Fotografía: Antoine Héberlé
Edición: Sasha Franklin François / Gédigier
Sonido: Gil Toren / Oliver Dô Hùu / Aviv Aldema
Dirección de Arte: Avi Fahima
Música Original: Christopher Bowen
"La vie en rose" interpretada por Corinne Allal
Producida por: Amir Harel Ayelet Kaitpara LAMA FILMS,
Yaël Fogiel y Laetitia Gonzalezpara LES FILMS DU POISSON
Duración: 78 minutos
País: Israel / Francia
Idioma: Hebreo con subt. en Inglés
Acerca de los directores
Etgar Keret
Nacido en Tel Aviv en 1967, Etgar Keret es uno de los autores contemporáneos más aclamados en Israel. Sus libros, que son bestsellers en ese país, han recibido elogios de la crítica internacional y han sido publicados en 22 idiomas.
Su colección "The Nimrod Flip-out" (Anihu) fue elegido por el L.A. Times y el Boston Phoenix como uno de los mejores libros en 2006. En 2007 fue preseleccionado para el premio "el cuento corto más rico del mundo", el premio Frank O'Connor, por su colección "Extrañando a Kissinger". En Israel ha recibido varias veces el Premio de Platino por la Book Publishers Association, así como el Premio del Primer Ministro, y el Premio Cinematográfico del Ministerio de Cultura.
Más de 40 cortometrajes se han basado en sus historias. El film independiente norteamericano "Wristcutters: A Love Story", que fue estrenado en Sundance, fue una adaptación de su novela "Kneller's Happy Campers".
Como cineasta, su mediometraje Skin Deep (1996, 40 min.) ganó premios en diversos festivales de cine internacionales, y fue galardonado con el Oscar israelí.
Medusas es su primer largometraje como director. Además de ganar la Cámara de Oro en Cannes, él y su compañera Shira Geffen ganaron el premio al Mejor Director de la Asociación de Artistas y Escritores Franceses.
Keret es también es profesor en el departamento de cine de la Universidad de Tel Aviv.
Bibliografía
Pipelines (cuentos cortos), 1992
Extrañando a Kissinger (cuentos cortos), 1994
Nadie dijo que sería divertido (novela gráfica), Etgar Keret y Rutu Modan, 1996
Calles de Furia (novela gráfica), Etgar Keret y Assaf Hanuka, 197
Kneller's Happy Campers (novela y cuentos cortos), 1998
Papá escapa con el circo (libro para niños), Etgar Keret y Rutu Modan, 2000
Anihu (cuentos cortos), 2002 [publicado en EEUU como A Nimrod Flip-Out]
Pizzería Kamikaze (novela gráfica), 2004
Una noche sin luna (ilbro para niños), Etgar Keret y Shira Geffen, 2006
Shira Geffen
Nacida en 1971, guionista y codirectora de Medusas, Shira Geffen es una aclamada escritora de libros para niños y obras de teatro. Sus obras se han representado en Israel y en el exterior.
Compañeros en la vida y en su trabajo, Etgar y Shira son espíritus inconformistas de la escena artística israelí.
Dijo la Crítica
Navegando en zigzag por un océano de vínculos
"Medusas" es el tipo de película -no se ve en todos lados, pero tampoco es la única de su tipo- en la cual las conexiones accidentales entre solitarios moradores de la ciudad tienen un halo de magia fortuita.
Como en "Tú, yo y todos los demás", de Miranda July y "Vidas Contadas" de Jill Sprecher - variantes situadas en Los Angeles y en Nueva York de este concepto-, "Medusas", que transcurre en Tel Aviv, busca patrones místicos en el tejido monótono de la existencia moderna. Sus personajes están, casi siempre, perdidos, abatidos, confundidos, pero sus historias de cruces sin embargo parecen encantadas.
Y el film, dirigido por Etgar Keret y Shira Geffen y basado en un guión de Geffen (que está casada con Keret), es en su conjunto encantador. Evita casi en su totalidad la belleza conciente, que es el efecto secundario inevitable de un surrealismo caprichoso, y explora sentimientos complejos sin descender en el sentimentalismo simplista. La emoción dominante que experimentan los personajes parece ser la decepción - la sensación vaga y a la deriva de las expectativas que se van desinflando y hundiendo bajo la presión de la vida cotidiana- pero el espíritu del film es refrescante, lúdico y tierno.
Así como la extraña niña que parece darle nombre al film: una criatura sin habla, pelirroja, con un salvavidas rodeando su cintura, que aparece en la playa donde Batya va a llorar sus penas. Llorar las penas es la vocación de Batya, aunque tiene una razón para estar descorazonada. En el transcurso de los 78 minutos del film, su novio la deja, la echan del trabajo y es abandonada por su madre, una celebridad filantrópica que aparece en posters por toda la ciudad y en comerciales de TV. La niña medusa, si no es un producto de la imaginación de Batya, parece haber sido evocada por recuerdos semi-enterrados de su infancia, cuando podría haber sido más feliz.
Mientras tanto (y la estructura cruzada de esta película garantiza un "mientras tanto"), una pareja de recién casados (Gera Sandler y Noa Knoller) ve cómo su luna de miel es arruinada por accidentes externos y tensiones internas. Están atrapados en un hotel que puede ser una metáfora del largo confinamiento marital que los antecede. Y una inmigrante filipina llamada Joy (Ma-nenita De Latorre) anhela a su pequeño hijo que dejó en Filipinas, e intenta vanamente comunicarse con la anciana gruñona (Zharira Charifai) a quien debe cuidar.
Cada una de estas historias sigue un sendero zigzagueante y amargo, y sus intersecciones sugieren temas importantes y motivos sutiles. Este es un film sobre el abismo entre padres e hijos, entre amantes, entre amigos e incluso entre los adultos que desearían ser niños aún.
Pero es también sobre la inapelable rareza de estar vivos, y los pequeños placeres y bondades que pueden compensar el tedio cotidiano y la indiferencia del mundo. No se trata de política o guerras o identidad nacional, que para una película de Israel es una sorpresa y también un alivio. No es que los directores Keret y Geffen no estén comprometidos con el mundo y sus problemas. Están, más bien, preocupados con una serie de problemas extraños, pero a la vez más íntimamente familiares.
A.O. Scott - The new York Times
Medusas: un film israelí que no trata sobre política ni religión
Las idas y vueltas de la vida en Tel Aviv, en un film conmovedor
Basada en el espectáculo de personas depresivas que se ven envueltas en situaciones ligeramente ridículas más allá de su propia voluntad, la comedia coral israelí MEDUSAS -que ganó la Cámara de Oro en Cannes- tiene una resonancia emocional más allá de sus gags visuales.
Una bella novia se queda atrapada en el baño, durante su fiesta de casamiento y se rompe la pierna tratando de salir. Esto deriva en que no puedan irse de luna de miel al Caribe, sino a un hotel de mala muerte en Tel Aviv. (La ciudad, que los directores han reconfigurado creativamente, es un personaje también). Una mujer que no habla hebreo, que extraña terriblemente su país natal, las Filipinas, es una empleada doméstica a quien contratan para cuidar a una antipática anciana, quien desea y a la vez rechaza los cuidados de su hija, una actriz de teatro vanguardista. Batya, una camarera torpe pero atractiva (interpretada por Sarah Adler, vista también en el film de Jean Luc Godard "Notre Musique"), se separa de su novio y queda cautivada brevemente por una niña misteriosa de ojos grandes, de 5 años, que aparece recién salida del mar, desnuda. Estas parejas (o más bien, estos individuos puestos en pares) se alejan y se reconcilian de diversos modos y ocasionalmente cruzan sus caminos. Batya trabaja para la fiesta de la novia accidentada, y posteriormente termina en el mismo hospital que la filipina.
Melancólica en cuanto a sus solitarios personajes, y con una mirada a la vez tierna y letal, Medusas fue dirigida por el escritor de best-sellers israelí Etgar Keret y su mujer, también dramaturga Shira Geffen (ambos comparten los créditos del guión). Como en las historias de Keret, una absurdidad un tanto brusca se suaviza por una amortiguación de fantasía. En realidad, la arbitrariedad tomada en un sentido existencial puede ser el principio de funcionamiento de Medusas. El título del film sugiere que sus principios son criaturas amorfas sujetas a las corrientes misteriosas del océano. En sus notas, los directores describen el mar como "el único territorio dentro de la tierra de Israel en la que la gente puede ser tal como es", liberados de la clase social o nacionalidad. Pero el mar no está dentro de Israel - es la frontera occidental hacia la cual la nación teme que será empujada. El mar interior es también otro nombre para el reino de lo inconciente.
Aunque corta, Medusas, en sus 78 minutos es amplia -se las arregla para tocar todas las instancias de la vida, como si eso fuera poco. Un film israelí que no trata sobre política ni religión -sólo una breve mención, casi casual, del Holocausto- revela un deseo subyacente de normalidad que es tan conmovedor y fantástico como los modestos lugares que Keret y Geffen muestran de Tel Aviv.
J. Hoberman - Village Voice
Mujeres inconexas cruzan sus caminos en un bello y raro film
Una bella y extraña película, Medusas -del escritor y ahora director de cine israelí Etgar Keret, y su mujer y escritora Shira Geffen- sigue los recorridos de tres mujeres en Tel Aviv. Aunque no tienen relación entre sí, y sus caminos se cruzan por casualidad, las une algo en común: una profunda sensación de desconexión -de la familia, de sus seres queridos, de sí mismas.
La cautivante Sarah Adler es Batya, una joven mujer cuyo novio la ha abandonado, y cuyo trabajo como camarera de catering se derrumba cuando rescata a una niña perdida (Nikol Leidman) que encontró en la playa.
Noa Knoller es Karen, una recién casada cuyas inseguridades se manifiestan en un malestar compulsivo y en la desconfianza y celos hacia su marido, Michael (Gera Sandler).
Y Ma-nenita De Latorre retrata a Joy, una empleada doméstica que no habla Hebreo, y que ha dejado a su hijo en su país natal, las Filipinas.
Medusas está filmada con una lucidez etérea, y tiene una alegría que produce grandes y pequeñas sorpresas, tanto en la narración como en las imágenes. Cuando a Karen, en su casamiento, le ocurre una catástrofe cómica, ella y su marido deben cancelar su viaje de luna de miel al Caribe, y se quedan en un hotel venido a menos enfrente del mar. Allí, Michael conoce a Malka (Zharira Charifal), una atractiva escritora que se aloja en la única suite del hotel. El novio y la mujer desarrollan una curiosa relación.
Visualmente Medusas, que ganó la Cámara de Oro en el Festival de Cannes, está llena de sutilezas surreales y de gracia. Una foto de un vendedor de helados en la playa de repente cobra vida propia; un avión que cruza el cielo dejando una estela reaparece como la sombra de un juguete, en la pared de una habitación de hospital.
Los libros de Keret incluyen las colecciones "The Nimrod Flipout" y "Extrañando a Kissinger". El inteligente y mórbido film "Wristcutters: a love story" fue una adaptación de un cuento de Keret. Con Medusas, él y su compañera, Shira Geffen -el dúo que comparte los créditos en el guión y la dirección- han producido una pequeña pieza de poesía cinemática.
Fracturadas por amistades fallidas e infancias infelices, las mujeres en Medusas comienzan a curarse, cada una a su modo, bajo la luz brillante del sol, o bajo una lluvia repentina. Los recuerdos son dolorosos, pero el futuro es prometedor - quizás.
Steven Rea - Philadelphia Inquirer