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Nada es lo que parece: Sinopsis, elenco, ficha, critica: Now you see me

Nada es lo que parece: Sinopsis, elenco, ficha, critica: Now you see me

Sinopsis

NADA ES LO QUE PARECE (Now You See Me) cuenta la historia de la persecución de Los Cuatro Jinetes, un grupo formado por los mejores magos de todo el mundo, liderado por el carismático ilusionista Michael Atlas (Jesse Eisenberg).

El peculiar equipo se dedica a robar bancos mientras desarrollan sus espectáculos. Una vez finalizada con éxito la estafa, reparten el dinero que obtienen entre el público presente.

Aprovechando sus conocimientos sobre magia, combinan el espectáculo con dispositivos y elementos de alta tecnología que les permiten acceder más fácilmente a los fondos del banco en cuestión.

La banda conquista rápidamente a la audiencia, que además de recibir parte del botín, queda boquiabierta ante el ingenio y la sofisticación de Los Cuatro Jinetes.

Dylan Hobbs (Mark Ruffalo) es un agente especial del FBI que lleva un tiempo detrás de los ilusionistas. Su intención es detenerlos y hacerles pagar sus impresionantes delitos antes de que consigan efectuar lo que promete ser su golpe más atrevido y extraordinario.

El oficial se ve obligado a colaborar con Alma Dray (Mélanie Laurent), una representante de la Interpol de la que Dylan sospecha profundamente. El agente, desesperado al no conseguir avanzar en el caso, recurre a Taddeus Bradley (Morgan Freeman), un mago veterano que se dedica a revelar los trucos de los demás magos, exponiéndolos en público.

Sólo una cosa está clara: los Cuatro Jinetes tienen que recibir ayuda del exterior, y el descubrimiento de la identidad de ese colaborador es la única manera de conseguir detener a todo el grupo. Situarse un paso por delante de estos maestros del engaño resultará tremendamente difícil, las habilidades de cualquier persona ajena a la magia no parecen ser suficientes.

Mientras, el público espera ansioso el gran golpe.

CRÍTICA

Nada es lo que parece es un entretenidísimo thriller que te mantendrá pegado a la pantalla desde el primero al último cuadro.

El ritmo es trepidante y el guión está muy bien construido como para mantener al espectador expectante. La premisa es original y refrescante y el desenlace va a resultar más que inesperado para la gran mayoría.

El relato contiene un poco de todo: humor, intriga, muy buenas escenas de magia, persecuciones, suspenso, sorpresas, etc. etc. Las actuaciones del elenco son correctas y creíbles si bien ningún actor se destaca demasiado sobre los demás.

Un muy buen espectáculo visual que, te guste mucho o poco, te va a mantener entretenido durante toda la proyección gracias a las brillantes vueltas de tuerca que trae la historia.

Cintia Alviti



Lee este artículo para conocer mi estilo en hacer críticas y saber porque no contienen calificación, sinopsis o detalles muy técnicos .

Acerca de la producción

El fascinante y seductor universo de los ilusionistas profesionales ofrece un telón de fondo deslumbrante para el director Louis Leterrier en su electrizante thriller de robos NADA ES LO QUE PARECE, una auténtica carta de amor al mundo de la magia. Policías y delincuentes rivalizan para tratar de tomar la delantera a sus adversarios, mientras la película devela antiguos secretos e inventa otros nuevos, poniendo al día ilusiones clásicas y llevando a los espectadores en un viaje que explora la idea de lo imposible.

El productor Bobby Cohen, presidente de Kurtzman/Orci, admite ser lo que denomina un "secreto freaky de la magia".

"A mis socios, Alex Kurtzman y Roberto Orci, también les interesa la magia", señala. "Hemos pasado mucho tiempo buscando un guión así". "La simple idea en sí de la magia provoca una doble reacción visceral en la mayoría de la gente", asegura. "Por un lado, queremos que nos sorprendan pero, por otro, queremos saber cómo lo hacen. A menudo hablamos de la mejor manera de conseguir incluir ambas experiencias en una película".

Cohen y sus socios encontraron por fin el equilibrio que buscaban en el guión original de Edward Ricourt de NADA ES LO QUE PARECE. El filme es un proyecto sumamente personal para el guionista, que empezó a darle vueltas a la idea cuando aún era estudiante en la Universidad de Nueva York. Recuerda: "Una noche, le conté mi idea a mi padre. Se mostró enormemente entusiasmado. Por desgracia, falleció al día siguiente, y no he podido evitar sentir desde entonces que le debía conseguir que se hiciera esta película. Todavía se me pone la carne de gallina pensando en lo orgulloso que se sentiría".

Ricourt quería escribir una clásica cinta de atracos, pero buscaba un elemento único que sirviera de gancho y lo distinguiera de todas las demás. "Empecé con la idea de que fuera una especie de historia de Robin Hood, en la que la verdadera hazaña no es llevarse el dinero, sino cómo se realice esto. ¿Y si los cuatro magos más importantes del mundo se juntaran y se convirtieran en una gran unidad imparable? Juntos, podrían conseguir lo imposible".

Ideó a un grupo de individuos excepcionales, cada uno con una habilidad específica muy particular. "A medida que fui inventando cada personaje, se convirtió en una especie de historia de superhéroes", prosigue Ricourt. "Crearlos servía en parte como una forma de hacer realidad mis deseos: si pudieras tener un superpoder, ¿cuál sería? A algunos les gustaría leer la mente, o hacer aparecer cosas de la nada. Me parecía que eso servía para darles una base más sólida a los personajes y hacía que la magia resultara más real".

Durante siglos, los magos han formado parte de una cultura proscrita, comenta el guionista. "Al final, no es cuestión de dinero", apunta. "Lo regalan todo, porque van tras algo más importante. Se trata de un giro que no había visto nunca".

El director de la película, Louis Leterrier se ha labrado una reputación como uno de los mayores estilistas visuales del cine contemporáneo, creador de inolvidables cintas de acción como Furia de Titanes, El transportador y El increíble Hulk. Le atrajo la historia llena de matices y los fascinantes personajes de NADA ES LO QUE PARECE, pero fue la posibilidad que ofrecía la película de echar un vistazo a los entresijos del mundo de la magia lo que sirvió para convencerlo definitivamente de embarcarse en el proyecto.

El director se presentó ante los productores rebosante de ideas para ampliar las posibilidades de la película. Quería llevar las ilusiones a un nivel nunca visto y hacer lo mismo con todo el resto de los elementos de la producción, tanto los efectos visuales, como las localizaciones, las secuencias de acción o el vestuario. También

propuso filmar fundamentalmente en película fotográfica clásica de 35 milímetros, usando lentes anamórficas de hace 40 años, para captar mejor la rica imaginería romántica. Por último, sugirió utilizar a dos directores de fotografía distintos. Mitchell Amundsen se encargaría de las vertiginosas secuencias de acción del filme, mientras que Larry Fong supervisaría las intrincadas ilusiones.

También aportaron sus conocimientos al proyecto varios magos profesionales de primera línea, con diversas especialidades, desde el mentalismo a la prestidigitación, encabezados por David Kwong, fundador de Misdirectors Guild, compañía que asesora habitualmente a cineastas en el arte y el oficio de la magia.

Estos especialistas ahondaron más de lo que se había hecho jamás en la mecánica y la filosofía de los espectáculos de magia, para dotar a la historia de un marco realista.

"Hablamos de algunos de los principios básicos de la magia, así como de instruir a los actores y de ayudar a diseñar las ilusiones", explica Kwong. "Uno de nuestros objetivos más importantes era despertar el interés del público a nivel intelectual, para que comprendieran toda la preparación que conlleva la creación de las ilusiones. No revelamos demasiados secretos, pero aprenderás a respetar lo que los Cuatro Jinetes son capaces de hacer".

NADA ES LO QUE PARECE evoca los tiempos en los que las películas se proyectaban en una "linterna mágica", para recordar a los espectadores que las dos disciplinas siempre han ido de la mano, según Ricourt. "Cuando compras tu entrada y te sientas en tu butaca, estás dispuesto a creer en la magia, porque de eso trata el cine", sentencia el guionista. "Tienes que suspender temporalmente tu incredulidad. Dejas de lado lo que sabes que es real y te sientes dispuesto a creer lo que ves. Esta película refleja eso. ¡Todo es posible!". Y para nuestro próximo truco...

Los productores, que necesitaban nada menos que a ocho actores para los papeles principales del filme, lograron reunir un reparto que es mucho más que la suma de sus partes. El elenco de NADA ES LO QUE PARECE, que suma tres Oscars® y una docena de candidaturas entre todos, es uno de los más estelares de los últimos tiempos, pero no hubo en ningún momento problemas de egos propios de las estrellas.

Comenta Cohen: "Cada vez que añadíamos a alguien más, resultaba más fácil elegir al resto del reparto de la película. Jesse Eisenberg fue el primero en incorporarse. Luego llegó Woody Harrelson, porque disfrutó trabajando con Jesse en Zombieland. Mark Ruffalo quería trabajar con Jesse y Woody, y a Isla Fisher le entusiasmaba la idea de trabajar con los tres. Todo fue surgiendo de forma muy natural".

Michael Atlas, arrogante, elegantemente vestido y de habla refinada, se convierte en el líder de facto de los Cuatro Jinetes. Interpretado por Jesse Eisenberg, candidato al Oscar® por su trabajo en La red social, es un especialista en prestidigitación y un ilusionista completo.

"Está actuando todo el tiempo", señala Eisenberg. "Es un gallito, muy seguro de sí mismo, permanentemente interpretando su papel. Pero en realidad está representando su idea de lo que debe ser un mago, y se oculta tras esa fachada. Atlas necesita controlar siempre la situación, que es una de las razones por las que es capaz de realizar esas increíbles ilusiones".

"Todos adoptan ciertas poses mientras intentan imponer su dominio pero, una vez pasado ese punto, se compenetran muy bien", aclara Eisenberg. "A Atlas le gusta diferenciarse afirmando que es el mejor mago que existe en 'prestidigitación mental'".

Mientras los Jinetes montan dos actuaciones en vivo muy publicitadas, también trabajan en otro "espectáculo" aún más grande, que mantienen en el máximo de los secretos. "Atlas cree estar muy por delante del FBI", explica el actor. "Y, en muchos aspectos, lo está. La magia le ha enseñado a plantearse cómo va a reaccionar el otro bando antes siquiera de empezar. Le encanta que el FBI lo siga. Le encanta el hecho de que el mayor experto del mundo en desacreditar magos lo esté siguiendo. Cualquier cosa que hagan no hace más que dejarlo en mejor lugar porque, pese a todos los recursos de los que disponen, siguen sin poder seguirle el ritmo".

Como a los Jinetes les interesan las ilusiones, más que el dinero que roban gracias a ellas, el público siente mayor simpatía hacia ellos, según Eisenberg: "Necesitan demostrar que pueden hacerlo, tanto a sí mismos como a los demás. Y en el fondo de todo ello hay una dualidad que hace que vayas cambiando de bando. Por un

lado, estás con la policía mientras develan las ilusiones. Por otro, estás entre bastidores con los magos, viendo todo el trabajo y el ingenio que invierten en estos espectáculos".

Isla Fisher trabaja como actriz desde los nueve años. En NADA ES LO QUE PARECE, Fisher interpreta a Henley, una escapista cuyo truco característico es salir de un depósito de agua de 380 litros infestado de pirañas, mientras está encadenada de pies y manos.

Como antigua ayudante de Atlas, Henley solía llevar sus accesorios y acabar cada noche cortada por la mitad. Ahora que es su igual, su indomable espíritu femenino ayuda a mantener controlados los egos masculinos del equipo. "Atlas se siente intimidado por su genialidad y audacia", asegura Fisher. "Desde que empezó a hacerse valer por sí misma, la relación entre ambos pasó a convertirse más bien en una especie de rivalidad entre hermanos. No le tiene miedo a nada, una cualidad que es muy divertida de interpretar, y una razón importante por la que acepté el papel. En realidad, yo soy más bien miedosa".

Fisher se imaginaba a su personaje como un cruce entre Lisbeth Salander, la protagonista de la saga Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, y el gran mito iconoclasta e independiente del cine, Katharine Hepburn. "Tiene que ser mejor que los hombres para verse en cierta igualdad de condiciones con ellos", señala la actriz. "Es luchadora, pero nunca se comporta como un hombre. Su lado femenino es la clave de su fuerza".

Fisher estudió la vida y obra de la ilusionista Dorothy Dietrich como preparación para el papel. "Quería que Henley fuera tan atrevida, deslumbrante y sorprendente en el escenario como fuera de él, de modo que nunca sepamos qué está pensando realmente", explica. "Dorothy es una escapista real que trabaja en la actualidad. Fue la primera mujer en atrapar una bala entre los dientes, que es una proeza asombrosa. No sólo se le da muy bien desviar la atención, sino que también sabe conectar emocionalmente con el público, con lo que consigue que se impliquen más en los números".

Trabajar con amigos y compañeros como Eisenberg sirvió para que el rodaje resultara muy agradable para la actriz, pero compartir escena con dos intérpretes veteranos fue uno de los mejores momentos de su carrera, según Fisher: "Trabajar con Michael Caine fue seguramente lo que más disfruté. Es un perfecto caballero en el set, un consumado profesional y evidentemente posee un talento extraordinario. Para mí, fue un poco como si me hubiera tocado la lotería".

"¡Y encima oía hablar a Morgan Freeman a diario!", agrega. "Todo el mundo conoce esa voz profunda, conmovedora, tranquilizadora y divina".

Woody Harrelson se incorporó al reparto para interpretar al mentalista subversivamente divertido Merritt Osbourne, una antigua estrella ahora en baja, que se dedica a ganarse la vida como buenamente puede en el circuito de artistas callejeros. "Merritt no tiene un pasado muy limpio", apunta el guionista Ricourt. "Está rodeado de cierto misterio. Ha tenido problemas. Me gustaba la idea de que en otro tiempo haya sido popular, pero ahora es como un viejo músico de rock que intenta revivir sus tiempos de gloria".

Harrelson colaboró estrechamente con el mentalista profesional Keith Barry como preparación para el papel de un adivino de capa caída, que no quiere dejar pasar la oportunidad de volver a ser el centro de atención. "También leí una serie de libros para prepararme", recuerda el actor. "Ha habido algunos mentalistas realmente fascinantes a lo largo de los años, que han hecho cosas increíbles. No sé ni de lejos cómo funciona todo eso, pero he hecho algún que otro experimento. Puesto que Merritt trabaja además con hipnotismo, también lo estudié un poco, e intenté hipnotizar a gente, en vano, pero creo que una vez me faltó muy poco".

Mark Ruffalo, otro candidato al Oscar® (por The Kids are All Right), está del lado de la ley y el orden en su papel de Dylan Hobbs, el agente del FBI encargado de investigar a los Jinetes. A Dylan, que estaba a punto de resolver un importantísimo caso de crimen organizado, le molesta enormemente que lo retiren del mismo para dedicarse a lo que él percibe como un asunto de lo más trivial.

"Dylan cree realmente en la ley, en la igualdad de todos ante la misma", explica Ruffalo. "Se muestra muy rotundo al respecto. Esa es su principal motivación a lo largo de toda la película".

"Me pasé la mayor parte del tiempo trabajando con Mélanie Laurent, que es una actriz de un talento asombroso y muy divertida. Jesse y yo tenemos una gran escena en la película, al igual que Woody y yo. Es como un reparto estelar, y yo pude interpretar un poco con todo el mundo, lo que fue fantástico".

Ruffalo encontró atractiva la justificación populista de los golpes de los Jinetes, así como muy actual. "Recibí el guión antes de que surgiera Occupy Wall Street y todo el movimiento de Los Indignados", recuerda. "Pero creo que el tema está sumamente arraigado en la cultura contemporánea y pudimos desarrollarlo para convertirlo en una historia de Robin Hood moderna, con magos que roban a los ricos para devolvérselo a la gente común".

La impresionante escala de la película, así como su complejidad narrativa y su espectacularidad visual apoyada en el uso de la magia, la convierten en un vehículo ideal para el prodigioso talento de Leterrier, en opinión del actor. "Es justo el tipo de proyectos en los que suele trabajar Louis", sostiene. "Supo llevarlo a la perfección, convirtiéndolo en un drama centrado en los personajes, que resulta ser a la vez una película de robos con magia. Es un maestro en la narración visual y aun así se tomó las molestias de conseguir interpretaciones realmente excelentes para una gran producción de concepto sencillo. Es algo insólito, en mi experiencia".

Dylan se ve obligado a colaborar con Alma, una agente de Interpol que no había hecho más que sentarse en un despacho de París hasta que fue elegida para investigar el primer golpe. Interpretada por la actriz francesa Mélanie Laurent, resulta ser un elemento impredecible en la investigación. "Lo que resulta tan peligroso de ella es que se encuentra en una zona gris", observa Ruffalo. "Para él, todo es blanco y negro. Ella quiere creer en la magia. Le interesa saber cómo lo hacen".

"Le interesa mucho entender la magia, no sólo la mecánica, sino la filosofía", sostiene Laurent, cuya primera producción estadounidense fue la cinta de Quentin Tarantino Malditos bastardos. "Lo único que quiere Dylan es encerrarlos a todos. Como ella llega a obsesionarse un poco con la magia, tiene otro punto de vista. Creo que, si yo fuera policía, tal vez sería como Alma, seguro, porque soy muy curiosa. Quiere saberlo todo de todo".

La tensión entre los dos empieza desde el momento en que se conocen. "Por supuesto, nos odiamos mutuamente de inmediato", comenta Laurent. "Pero, cuando dos personas se odian tanto, es porque hay cierta atracción entre ellos. Ella aporta algo nuevo a la vida de él y a su forma de trabajar". ¿Creés en la magia?

Uno de los problemas inherentes a incluir magia en una película es que los espectadores dudarán instintivamente de si lo que ven está sucediendo realmente, pero el equipo responsable de NADA ES LO QUE PARECE estaba decidido a prescindir de la infografía y otros efectos especiales siempre que fuera posible. Consultaron con algunos de los magos más destacados del mundo para garantizar la autenticidad de las ilusiones de la película y proporcionaron a los actores los medios para aprender y realizar ellos mismos sus trucos. Kwong, mago profesional con un título de Historia por Harvard, lleva estudiando magia desde que era adolescente. "La mayor parte de los magos empezaron siendo muy jóvenes", y considera su forma de abordar la magia más intelectual que la mayoría. De hecho, su truco característico implica una baraja de cartas y un crucigrama, lo que lo ha llevado a crear crucigramas para el New York Times.

"Quiero cuestionar el modo en que la magia está evolucionando hacia ilusiones de alta tecnología", afirma. "Aprecio el ejercicio de agudeza mental y me encantan los rompecabezas. Los rompecabezas, como las ilusiones, cuestionan lo que sabemos. Nos regimos por unas determinadas restricciones e intentamos ver cómo podemos ser creativos dentro de los parámetros que nos dan".

"Somos un grupo de especialistas de élite en magia de toda clase de disciplinas", explica. "Nos consideramos una organización semi-secreta especializada en todo tipo de temas mágicos. Me permite combinar mis dos pasiones, el cine y la magia, en una sola carrera".

Su labor empezó ayudando a los guionistas a infundir a la historia de los verdaderos principios de la magia. "Me siento muy orgulloso de cómo hemos logrado meter los principios de la magia en esta película", sostiene. "Hemos hecho hincapié en cosas como la idea de que un mago siempre va un paso por delante del público, algo que puede verse a lo largo de toda la película, hasta el mismísimo giro del final".

Kwong también ayudó a conceptualizar las ilusiones, forzando a veces los límites de lo que se puede conseguir en la actualidad. "Queríamos que la película se fundamentara en exhibiciones reales de prestidigitación, para recordar a los espectadores que todas estas grandes ilusiones se basan en años y años de práctica", comenta. "Tenemos muchísimos trucos de magia reales de monedas y cartas, y estamos muy orgullosos de esa autenticidad".

"Por otro lado, los Cuatro Jinetes están inventando cosas increíblemente innovadoras", prosigue Kwong. "Nos obligaron a ser creativos e idear números emocionantes, que tal vez me resulten imposibles de realizar hoy, pero espero poder realizar el día de mañana".

La visión del director Leterrier fue lo que impulsó las secuencias más espectaculares de la película. "Louis siempre sostuvo que estos eran los magos del mañana", aporta Kwong. "Fue un reto difícil y un ejercicio divertido. Tomamos cosas como volar por el escenario, inspirados por David Copperfield, y se nos ocurrió la idea de meter a Henley en una burbuja".

Cohen comenta que lo que más le enorgullece es que la propia película es el mayor truco de magia de todos y, para comprenderlo, el público tendrá que acudir a verla. "Eso es lo que verdaderamente distingue a esta película", sentencia. "Es un filme inteligente que debería atraer a un amplio espectro de espectadores. Como cineasta, lo que más quiero es que venga mucha gente distinta a ver la película y que la disfruten".

A los niños les encanta la magia, a los adultos les encanta la magia. Tenemos humor, tenemos persecuciones de coches y peleas cuerpo a cuerpo que utilizan magia. Tenemos grandes trucos que son como rompecabezas para que el público los resuelva. Hay de todo y en particular, ingenio". Ficha técnica:

Dirección Louis Leterrier

Autores Ed Solomon (guión) | Boaz Yakin y Edward Ricourt (guión, historia)

Productores Bobby Cohen | Alex Kurtzman | Roberto Orci

Música Brian Tyler

Dirección de fotografía Mitchell Amundsen | Larry Fong

Montaje Robert Leighton | Vincent Tabaillon

Dirección de Casting Carmen Cuba

Diseño de producción Peter Wenham

Reparto:

Jesse Eisenberg - J. Daniel Atlas

Mark Ruffalo - Dylan Rhodes

Woody Harrelson - Merritt McKinney

Isla Fisher - Henley Reeves

Dave Franco - Jack Wilder

Mélanie Laurent - Alma Dray

Morgan Freeman - Thaddeus Bradley

Michael Caine - Arthur Tressler